Sabía que en cuanto a hackeo y técnicas de hipnosis, ella no superaba a Y. Pero también recordaba que existía algo en lo que él jamás podría alcanzarla: su habilidad para crear venenos. Era un talento nato, y ni siquiera su maestro —si siguiera vivo— habría podido competir con ella en ese terreno.
Aquella misma noche, Daisy desarrolló un nuevo tipo de toxina y le pidió a Y que se encontraran.
Para sorpresa de Y, Daisy fue quien tomó la iniciativa de convocarlo. Él se mostró sumamente emocionado: