Lira se mantuvo en silencio, de pie a un costado, preguntándose si de verdad le convenía escuchar esa conversación.
Se aclaró la garganta con una risita nerviosa.
—Sigan platicando. Yo… voy a ver si ya tienen listo lo que ordenamos en la cocina.
Pensó que mejor hubiera salido antes, pues ahora temía que Y pudiera silenciarla por haber escuchado tanto. En cuanto Lira se marchó, el ambiente en la sala privada quedó cargado de tensión: solo Daisy e Y frente a frente.
Él avanzó hasta quedar muy cerc