Aquella frase hizo que Daisy sintiera un nudo en la garganta.
—Tonta, ¿por qué eres tan buena conmigo?
—Porque te lo mereces —respondió Blanca con el entusiasmo de siempre—. Cuando me recupere, te juro que voy a ayudarte a vengar a tu familia.
Daisy estuvo a punto de romper en llanto.
—Está bien, cuenta conmigo.
Nada más terminar la llamada, Daisy se puso en camino hacia el hospital. Tenía unas ganas enormes de ver a Blanca, tanto que condujo a toda velocidad. Sin embargo, al llegar, se encontró