Daisy se alarmó.
—¿Qué le pasó a Blanca?
—Tuvo un accidente automovilístico… está muy grave.
La cabeza de Daisy se quedó repitiendo en bucle esas dos palabras: «muy grave». Recordó las dos llamadas que Blanca le había hecho poco antes y que ella había ignorado, quizá buscando ayuda. De pronto sintió un puñal clavándosele en el pecho.
Apretó con fuerza el teléfono.
—¿Fue un accidente de verdad?
—Parece que no, —contestó Enzo con voz sombría—. Sucedió en una calle sin cámaras de vigilancia. La gra