En la mansión donde vivía Fernando, en el estudio del segundo piso, él aguardaba con visible impaciencia. Se había pasado un buen rato mirando el chat, hasta que por fin apareció la contestación de Daisy:
[No puedo ayudarte.]
Fernando frunció el ceño al leerlo, y tecleó con rapidez:
[¿Crees que es poco dinero?]
Sin embargo, justo en ese instante apareció una notificación:
"Lo sentimos. Tú y esta persona aún no son contactos. Por favor, envía solicitud para agregarla."
—¿Me borró? —murmuró Fernan