—Bah, —murmuró para sí—, si apenas fue un chichón. De niña se cayó mil veces peor y nunca pasó nada.
A la mañana siguiente, sin embargo, Blanca lo llamó de urgencia para decirle que tenía una conmoción cerebral y necesitaba hospitalización.
***
En el hospital, en la habitación donde estaba internada Blanca, Fernando abrió la puerta. La encontró echada en la cama, sosteniendo el teléfono con una mano y hablando con alguien al otro lado de la línea con voz suplicante:
—Lo sé, lo sé… No quería mole