Mientras que a su propio hermano, Fernando, apenas lo aguantaba o lo miraba con desdén.
Esta constatación hizo que Blanca se pusiera todavía de peor humor. Sacó el teléfono y sacó varias fotos de Daisy y Javier juntos, luego se las mandó a Fernando.
«Si yo estoy molesta, él tampoco debería estar tranquilo. ¡A ver si no se arrepiente!»
Mientras tanto, Fernando, que iba camino a la mansión Ortega, escuchó su celular sonar varias veces seguidas, pero ni se molestó en revisarlo. Generalmente, cuando