Durante varios días, Fernando mantuvo gente siguiendo a Daisy. Sin embargo, ella seguía la misma rutina: de la casa de la familia De Jesús al Grupo De Jesús y viceversa.
Lo único "diferente" era que, de vez en cuando, pasaba por la mansión Ortega.
Claro que, ahora que don Erik la había convertido en su nieta adoptiva, era de lo más normal verla entrar y salir de ahí.
Fernando hojeaba el informe en silencio, con un gesto inescrutable. Thiago, mirando de reojo, se aventuró a preguntar:
—Señor, ¿qu