Lion mirando con frialdad a Allison, rompió el silencio en el salón el cual era tan pesado que el leve crujido del papel que sacó de su carpeta de cuero sonó como un disparo. Todos los ojos estaban fijos en él, pero su mirada, fría como el acero templado, no se posó en Allison esta vez, quien temblaba como una hoja al viento, sino que se desvió hacia Caleb con la precisión implacable de un rayo láser.
—Yo. —Declaró Lion, con su voz clara, cortante y carente de cualquier emoción que no fuera una