(NARRACIÓN EN TERCERA PERSONA)
La voz de Beatriz en el teléfono era un hilillo de angustia calculada, tan falsa como el bronceado de spray que seguramente llevaba.
—¡Olivia! Es mamá. Después de... de todo lo que pasó en la inauguración, cayó en cama. Los nervios, la humillación... ¡Y hoy ha empeorado! Su presión está por las nubes. Tienes que venir al hospital. Ahora. Se merece una disculpa, por lo menos.
Olivia apretó el teléfono contra su oído, sin dejarse engañar por el tono de falsa urgenci