(Narración en tercera persona)
El Bentley se deslizaba por las calles de París, envolviéndolos en un silencio denso y contemplativo. Olivia miraba fijamente el juego de luces y sombras que se dibujaba sobre el rostro sereno de Lion, sintiendo el peso de su propio estallido y la inquietud de no saber qué pensaba él.
El silencio de Lion no era incómodo, pero era profundo. Olivia malinterpretó su quietud. "Cree que fui demasiado lejos", pensó, con el rubor de la vergüenza comenzando a reemplazar e