203: El Peso del Mercurio PT. I
El silencio que siguió a la declaración de Samuel era más denso que el de la noche anterior. No era la ausencia de sonido, sino la presencia de demasiadas palabras no dichas, de verdades que se agitaban bajo la superficie como bestias enjauladas. El resplandor pálido del amanecer, filtrándose a través de los altos ventanales de la biblioteca, no traía calidez. Iluminaba el polvo suspendido, los vasos vacíos y las caras demolidas, convirtiendo la habitación en un cuadro de desolación post-bélica