YA NO TE PERTENEZCO
La última patrulla se retiró justo cuando el alba comenzaba a teñir de gris pálido los jardines devastados por las huellas de neumáticos. La mansión Winchester, herida pero en pie, exhalaba un silencio cargado de electricidad estática. La fachada de piedra parecía más fría, más distante, como si ella misma se hubiera blindado.
En la biblioteca, el olor a brandy viejo y pólvora residual se mezclaba con el de la tensión no disipada. Lion estaba de pie frente a la chimenea apag