El verano se instaló sobre Londres con una calidez que parecía bendecir los nuevos comienzos. En la Fundación Aurora, el aire vibraba con una energía particular, un cruce entre la satisfacción del trabajo bien hecho y la expectativa nerviosa de lo que estaba por venir. El proyecto del distrito sur, bautizado como "Aurora Sur", había pasado de ser una idea abstracta a un conjunto de planos detallados, presupuestos milimétricamente calculados por Samuel y un cronograma ambicioso pero realista. Pa