La mansión Winchester, que durante meses había sido una fortaleza bajo asedio, se transformó de la noche a la mañana en un santuario. La noticia del embarazo se extendió por los pasillos como un rumor de primavera, cambiando la energía de cada habitación.
Olivia se encontró viviendo en una burbuja de algodón. Las náuseas, aunque persistentes, ahora tenían un propósito, un significado glorioso que las hacía casi llevaderas. Lion, por su parte, había cambiado. La feroz ansiedad que lo consumía se