El pentáculo de Ethan en Mayfair era un espacio de líneas limpias y sofisticación masculina, un reflejo perfecto de la imagen que proyectaba al mundo: un hombre exitoso, un coleccionista de arte, el amigo leal y despreocupado de Lion Winchester. Pero en el silencio de la noche, cuando las luces de la ciudad titilaban más allá de los ventanales del piso al techo, la fachada de dios que tenía se resquebrajaba, revelando el vacío que se había instalado en su centro.
Desde la noche de la gala de la