Noelia se había quedado blanca.
Alicia no pudo evitar sentir un poco de lástima por la mujer embarazada, pero cuando Noelia quiso entrar a esperar a Álvaro, Alicia fue tajante.
—Señorita Noelia, la dueña de esta casa es la señora Saavedra. A ella no le agrada su presencia, así que no puedo permitirle entrar. Mejor vuelva a su casa, el clima es cruel y no querrá poner en riesgo al bebé.
Y sin más, Alicia cerró la puerta en sus narices.
—Alvi, Alicia dijo que mi hermana no me deja entrar. Tuve que