Tanto Octavio como los Rojo habían sabido de Emiliano.
Sin embargo, era un huérfano, alguien cuya muerte había pasado desapercibida.
Nadie le dio importancia, e incluso impusieron un silencio estricto para evitar cualquier tipo de chisme.
Y cuando Gabriela mostró interés por Álvaro, nadie volvió a mencionar a Emiliano.
Era fácil descartar la situación como un episodio juvenil de amor pasajero.
¿Quién iba a imaginar que, tres años después, el nombre de Emiliano volvería a surgir, trayendo consigo