Mundo ficciónIniciar sesiónUn nudo malévolo en mi garganta, mezclado con una necesidad irracional de confrontarlo, se hace grande. Pero no me quedan fuerzas, ni físicas ni emocionales, para entablar otro duelo con él. Casi estoy segura de lo que contestará y no me decepciona.
—No, eres mi esposa —se niega de inmediato—. Puede entender que no lo atiendas porque estás enferma, pero no que se vaya para la casa de su mamá. Si le digo eso, de seguro va






