Mundo ficciónIniciar sesiónMinetti alza la vista, sus ojos fijos en los míos, oscuros y tan hipnotizantes como imposibles de leer. A pesar de mi protesta evidente, su expresión permanece inmutable, como si acabara de dictar una sentencia inapelable.
—Los acuerdos cambian, Lilian, especialmente cuando la situación lo requiere —dice con calma. Sé que está explicándome las reglas de su mundo—. Estamos recién casados. No estás trabajando






