Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl me mira, y en sus ojos hay algo feroz, pero no es rabia; es determinación. Suavemente, pero con firmeza, toma mi rostro entre sus manos, obligándome a mirarlo directamente.
—Porque es la verdad, Lilian —responde Alessandro, manteniendo el tono bajo, pero con una contundencia que eriza mi piel—. No hay amigos en este salón. Ni uno solo. Todos esperan nuestra caída, y si encuentran una debilidad, la usarán. Así qu






