Mundo ficciónIniciar sesiónDAMON:
Quise protestar, pero ¿qué iba a decir? Tenía razón. Habían sido estupideces mías. Estaba tan seguro de mi Celia, que sabía que él no iba a lograr nada. Quería reírme de él, que todo lo lograba, y le dije que ella era lo único que no iba a tener en su vida.
Me detuve, bajando la cabeza ante los recuerdos. Porque nunca imaginé que Minetti obligara a su abuelo a pedirle compromiso a los padres de Celia, que enseguida dijeron que sí. —Ya sabes, entre Minetti y yo, ya sabes a quién iban a preferir. Los Cavalieri tenemos dinero, pero jamás como ellos —suspiré con dolor en mi pecho—. Tampoco se compara el poder que ellos poseen en todos los países. Así que a lo mejor eso de la organización secreta a la que pertenecen sea verdad. Y ya te dije que no lo odio por eso, sino por no cuidarla bien y dej






