209. LOS PLANES DE G*****A
EVA:
Me encontraba en mi habitación del hotel cuando vi llegar a Galatea agitada. Entró y cerró la puerta, tirando su bolso con furia en la cama mientras se dirigía al refrigerador, tomó una botella de bebida y se la tomó de un golpe.
—¿Qué tienes, Galatea? —me atreví a preguntar, aunque en realidad no tenía ganas de verla a esa hora.
—Tienes que ayudarme, Eva —dijo dejándose caer en un sillón.
—¿Con qué, si se puede saber? —pregunté de mala gana.
—¿No te has enterado de nada? —preguntó