186. EL ANÁLISIS
Él entrecerró los ojos con esa mirada afilada que parecía diseccionar cada una de mis defensas. Se acercó lo suficiente para invadir mi espacio personal sin siquiera tocarme.
—Por eso mismo te lo digo —insistió queriendo que lo aceptara—. Porque nosotros te conocemos más de lo que tú misma lo haces.
—¡Que no, Migue, estoy segura de que no lo amo! —insistí en mi negativa.
—Lili, ¿por qué, antes de afirmar eso tan categóricamente, no analizas detenidamente eso que decías que sentías por And