11. EL ENCUENTRO EN EL CLUB
Termino de vestirme y agarro mi bolso al ver que solo quedan quince minutos para llegar al lugar donde me espera el señor Minetti. Miguel me sigue y, como de costumbre, se detiene en la puerta de su establecimiento para gritarme a todo pulmón:
—¡Engancha bien al viejo millonario ese que te regaló el anillo, eso es lo que necesitas!
—¡Sussss! —exclamo alarmada, mirando alrededor con nerviosismo—. ¡No grites eso! Ahora me voy, a mi regreso te cuento todo.
Me quito el anillo y lo guardo en la car