Benjamin apretó las manos sobre la mesa. Quería decirle todo. Quería confiarle la información que había estado reuniendo por semanas. Pero no podía.
Tenía un pacto. Con el señor Nueve.
Y había reglas que no podían romperse sin consecuencias.
—Lo que puedo decirte —comenzó, con esfuerzo—, es que mi rastro también me trajo a Yerinam. No hay duda de que algo se está moviendo aquí… algo grande.
Olivia lo miró en silencio, esperando más. Él desvió la mirada.
—Hay alguien del pasado de Rey… —dijo, fin