El sonido de los tacones de Olivia resonó con determinación en el suelo de mármol de la joyería Dreame. Su expresión era seria, enfocada. Yandel y Lia la esperaban cerca del mostrador principal, con rostros tensos. Había un aura de expectación que podía cortarse con un cuchillo.
—Así que… ¿es cierto? —preguntó Lia en voz baja apenas la vio—. ¿Max Brook volvió?
Olivia asintió, sin rodeos.
—Sí. Pero no como ustedes piensan. Él... está muriendo. Fue envenenado. Por eso fingió todo. Por eso se alej