Olivia, naturalmente, no se dio cuenta de lo que acababa de suceder y del hecho de que había llamado la atención de alguien vicioso.
La única razón por la que eligió quedarse atrás más tiempo fue que acababa de ver algo plateado.
Quería verificar si había cometido un error o si Xander había llegado a Yerinam por casualidad al mismo tiempo que ella.
En ese momento sonó su teléfono.
Cuando vio que era Michael en la línea, respondió: —¿Hola?—
—Olivia, ¿has llegado a Yerinam? ¿Ya te has acomodado?— preguntó Michael preocupado.
—Sí, lo he hecho—, respondió Olivia con una sonrisa. —De hecho, estoy bebiendo en el club más grande de Yerinam en este momento—.
—No olvides preocuparte por beber mientras te diviertes—.
—No te preocupes. Conozco mis límites—. Mientras jugueteaba suavemente con su copa de cóctel, fingió un tono casual y preguntó: —Michael, déjame preguntarte, ¿está tu hermano en SatHill?—.
Michael estaba perplejo.
—¿Lo es o no lo es?— Olivia siguió adelante con el ceño fruncido.
—¿