Caleb se aferró a sus mejillas ardientes. —¡Q-Qué te da el derecho!—
—¿Qué me da derecho?— Olivia abrió los ojos con ira y resopló: —¿Quieres saber? Déjame decirte entonces. La primera fue por abofetear a Anna. El segundo fue para que la usaras como garantía para tu apuesta. ¡El tercero fue por ser un idiota desagradecido!
A diferencia de todos los presentes que solo veían a Anna como una mujer lamentable que se enamoraba del hombre equivocado, Olivia era consciente de lo talentosa que era la d