—¿Entonces que es?— Max la levantó por la barbilla para que lo mirara.
Olivia envolvió sus brazos con fuerza alrededor de su cintura y hundió la cara en su pecho. —No es nada. Me acaba de entrar un poco de arena en los ojos, eso es todo.
—¿En verdad?—
—¡Por supuesto! ¡Te tengo a ti, a los cuatro niños y a muchas otras personas para hacerme compañía ahora! ¿Qué podría entristecerme?— Olivia respondió mientras acariciaba su pecho.
Max le dio unas palmaditas suaves en la cabeza. —Vamos, te llevaré