Aterrorizadas, las mansas mujeres asintieron vigorosamente con la cabeza.
Después de que todos se fueron, Dereck palmeó el hombro de Maia. —Ten paciencia con la tía Yvonne que todavía está de luto. No obstante, ten la seguridad de que no dejaré que te lastime.
Al escuchar eso, Maia asintió con la cabeza y montó un espectáculo. —Seguro papá. Entiendo.—
De hecho, ya había perdido la esperanza en Dereck y en toda la familia Blake.
Lo primero que hizo cuando regresó a su dormitorio fue mirarse en e