—Mira a esos dos pequeños bribones carroñeros—, chilló. —¡Robo más asalto y agresión! ¡La razón por la que son capaces de llevar a cabo actos tan atroces es que esta mujer los consciente!—
Los ojos de Clayton y Noa brillaron peligrosamente. ¡Cómo se atreve a llamarnos bribones! ¡Cómo se atreve a acusar a mami de no criarnos bien! ¡Está acabada, señora!
—¡Suficiente!— espetó Olivia, su paciencia finalmente acabándose. —¡Te disculparás con mis hijos!—
—¿Disculparse?— repitió Minerva con una mueca