RUBI MONTENEGRO
— Es una elección de palabras muy interesante, Rubi — murmuró él con voz ronca. — Porque es exactamente eso lo que siento cuando te miro.
Sentí que mi rostro se calentaba. Sus palabras eran dulces, seductoras, y sería fácil dejarme llevar por aquella ilusión. Pero negué con la cabeza y di un paso al frente, escapando de su toque.
No bajes la guardia, Rubi. Repetí esa frase mentalmente.
— ¿Todavía es posible subir a la torre a esta hora? — pregunté, cambiando de tema lo más rápid