CAPÍTULO — Los restos del naufragio
El tribunal todavía vibraba con las palabras de Victoria cuando Ricardo se levantó de su asiento sin permiso, como si el cuerpo le hubiera reaccionado antes que la cabeza, con la cara desencajada y los ojos ardiendo de una rabia desesperada que ya no sabía hacia dónde disparar, y al hacerlo no miró al juez ni a los abogados, sino directamente a Valerie, como si en ella se concentrara de golpe todo el miedo que hasta hacía minutos había intentado negar.
—Yo