CAPÍTULO — “La primera noche de amor”
La noche había caído suave sobre la mansión Montaldo, con ese silencio cálido que solo aparece cuando una casa ha tenido un día lleno de risas.
Ernesto ya descansaba en su sillón , Clara terminaba de acomodar unas tazas junto a Felipe, que seguía contando chistes como si fuera un presentador de televisión.
Pero Samuel…
Samuel estaba inquieto.
No inquieto como cuando le tocaba enfrentarse a un reclamo en el hotel.
Esto era distinto,más primitivo.