CAPÍTULO — “Mi lugar”
La casa estaba envuelta en un silencio suave después de la cena, un silencio doméstico, cálido, como si cada rincón hubiera recuperado una respiración normal después de semanas difíciles.
Ernesto permanecía sentado en su silla, con una manta gris cubriéndole las piernas. La luz cálida del comedor dibujaba sombras delicadas sobre su rostro, marcando la enorme mejoría que había logrado en poco tiempo. Clara lo observaba desde cerca, vigilante, cuidando cada gesto, cada mi