Capítulo — Lo que el tiempo no borró
El cielo de Montevideo se había nublado temprano.
En el aire se sentía el aroma a tierra húmeda y a despedidas que nunca se dijeron.
Manuel Castro estacionó su auto frente a una vieja clínica de rehabilitación.
No sabía exactamente por qué había ido, ni qué esperaba encontrar.
Solo sabía que el nombre Rogelio Duarte lo había perseguido durante días.
Había intentado no hacerlo.
Podría haber enviado a alguien a investigar, comprar información, o fingir i