Capítulo — El abuelo oscuro
El salón principal del Hotel Castro brillaba como siempre: lámparas de cristal iluminando los tapizados en terciopelo, el sonido limpio de copas brindando, las fichas deslizándose en mesas impecables. Era un lugar de lujo, de poder, donde cada detalle olía a dinero viejo y respeto comprado.
Rogelio salió tambaleando del casino, con la ropa arrugada y el saco colgándole torcido. Apretaba en el bolsillo el dinero que Victoria le había dado, convertido ahora en un pe