C22: No me olvides.
Leonhardt se despidió de Annika aquella mañana con una ternura y resistencia interna. Le costó más de lo que pensaba. En el fondo deseaba quedarse con ella, prolongar esos días de quietud y compañía que habían compartido, aferrarse a la calidez de su presencia y a la suavidad con la que ella lo miraba al despertarse.
Pero la realidad siempre terminaba imponiéndose. Tenía que trabajar. Era la única forma de garantizarle a Annika la vida cómoda y estable que él se había empeñado en construirle. Q