C19: En verdad lo siento mucho.
Al escuchar la voz de Annika, Leonhardt se detuvo en medio de la rutina que llevaba en la cocina, con los utensilios aún suspendidos por un instante en el aire mientras giraba lentamente para mirarla. Su mirada se posó en el moretón que surcaba el rostro de Annika, un hematoma oscuro que le punzó el corazón.
No era un dolor físico, sino un tormento emocional, porque Leonhardt no era alguien que disfrutara causarle daño a Annika; la adoraba con una devoción casi obsesiva, un amor que rayaba en l