C16: Tú nunca me vas a dejar.
Annika comprendió, con un nudo en la garganta y el corazón latiéndole con violencia, que ya no tenía escapatoria. Cada palabra que salía de la boca de Leonhard era más dura que la anterior, y su rostro le hacía entender que si seguía callando, la situación podría volverse aún peor.
La razón parecía haberse disuelto en él, sustituida por una furia ciega que no daba espacio a la compasión ni a la comprensión. Por tanto, sin levantar la vista, con los ojos incrustados en el suelo, Annika alzó lent