Capítulo 46. El silencio de los justos
Cuando Verónica regresó a la casa, la pastelería estaba full como de costumbre, su padre ayudaba a Milagros y su madre estaba dedicándose a la limpieza profunda que acostumbraba hacer cuando no estaba Daniel, la casa olía a cloro y la música vieja sonaba a todo volumen.
Eso le dio tiempo para estirarse un rato y darse un baño reparador antes de ir a la pastelería.
Quería llamar a Mauricio, decirle que por favor se quedara con Daniel los próximos dos días que Andrés iba a estar hospitaliza