La verdad sobre Anya.
Isabel abrió los ojos de golpe.
La habitación aún estaba a oscuras, mientras su pecho se agitaba y un sudor frío recorría su frente. Había tenido la misma pesadilla durante años y no era una pesadilla como tal, era un sueño que le recordaba como por su culpa, había muerto el padre de su hija y como su padre le había arrebatado a la misma.
Se incorporó lentamente, como si no confiara del todo en sus piernas. Caminó hasta el ventanal y apartó la cortina con dedos temblorosos. Afuera, Londres dorm