81. Narra Maverick
El sonido de la campana de cristal al fondo del local se mezclaba con el murmullo amortiguado de las conversaciones, las risas satisfechas de las clientas y el zumbido constante de los secadores profesionales en la planta alta. Me encontraba apoyado discretamente contra la esquina de la recepción, observando a Anastasia con una mezcla de fascinación y un orgullo tan profundo que amenazaba con desbordarme el pecho.
Han pasado dos meses exactos desde que cortamos aquella cinta roja y abrimos las