84. Narra Anastasia
La mañana del día más importante de nuestras vidas no empezó con el caos de los reportajes de última hora ni con la presión mediática que, durante meses, había intentado diseccionar nuestra relación. Empezó con silencio, con la luz dorada del sol filtrándose suavemente a través de las cortinas de seda de nuestro dormitorio y con el aroma a café recién hecho que Maverick, fiel a su nueva costumbre, había traído a la cama.
Me desperté con una sensación extraña de ingravidez, como si los últimos d