Final. Narra Anastasia
El sol de agosto se filtraba a través de los ventanales de nuestra biblioteca, bañando en una luz cálida los planos de la nueva sede del Tasia Beauty Center y los informes de rendimiento que Maverick revisaba con esa concentración felina que siempre me había fascinado. Habían pasado nueve meses desde nuestra boda, y el tiempo, lejos de desgastarnos, nos había pulido como diamantes, fortaleciendo el vínculo que nos unía.
Me encontraba sentada en el sofá de terciopelo, con una libreta en el regaz