Dulcinea sintió una punzada en el corazón.
Sabía que Luis había malinterpretado la situación.
El que había llamado era Leo Vargas, un hombre al que se habían encontrado en Suiza y que la había ayudado en algunas ocasiones. Aunque mantenían contacto esporádico, esta vez Leo sabía que ella había regresado al país con Leonardo.
Pero Dulcinea no se molestó en explicarle nada a Luis. Para ella, lo que habían compartido en el pasado era solo un recuerdo teñido de melancolía.
Cuando una persona guarda