Dulcinea se mudó a un amplio departamento de más de 300 metros cuadrados.
Clara no dejaba de elogiarlo.
—Mi cuarto es una suite independiente con baño propio, tiene 40 metros cuadrados… No me atrevo a disfrutar de esto —decía Clara, sorprendida.
—Vive tranquila —le dijo Dulcinea—. Este apartamento lo compré con mis ahorros y con los dos mil millones de dólares que mi hermano Alberto me transfirió a mi cuenta como patrimonio personal.
—¿Dos mil millones de dólares? ¡Eso es muchísimo dinero, señor