Con los ojos cerrados, se permitió pensar en ella… María estaba de vuelta…
…
En el restaurante, cerca de los baños, Ana habló sobre Pedro. A pesar del tiempo transcurrido, el dolor aún pesaba en su corazón. No solo por María, sino también porque Pedro había sido un buen amigo; generoso y amable con quienes conocía. Al enterarse de su trágico fallecimiento en un accidente aéreo, Ana se encontró paralizada por el shock durante un largo periodo, incapaz de aceptar su muerte.
Visiblemente afligida,