En el Hospital Lewis.
Tras el ingreso de Emma al hospital, era urgente una transfusión de sangre tipo AB. Sin embargo, esa mañana un severo accidente de tráfico había agotado las reservas de este tipo sanguíneo…
Ni Mario ni Ana compartían el tipo AB de Emma. Un coche de urgencia tardaría hasta una hora; Emma, visiblemente pálida, parecía a punto de desvanecerse.
Mario no dudó:
—¡Soliciten un helicóptero!
—¡Yo soy tipo AB!
En ese instante, David cruzó la puerta. Era el Dr. Castillo, el conocido a